Cuento (alternativo) de Navidad – 2025

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Cuento (alternativo) de navidad 2025

Advertencia: el ruido ahí fuera es cada vez más estridente, alarmante, ya casi insoportable. Pero sólo es ruido. También hay lugares de paz, de amabilidad y encuentro en el mundo, en el exterior y en el interior. Sólo hay que prestar atención para encontrarlos, ahí está el desafío: ser capaces de asombrarnos. Un reto para el que Marina, ya una joven adulta, se siente más preparada y que paradójicamente le acerca cada vez más al dolor de la despedida. Como cada año por estas fechas aquí te espera un viaje a la diversidad navideña a través de la fantasía

¡Y HASTA AQUÍ EL VÍDEO PODCAST DE HOY! Esperamos haberte descifrado uno de los mayores desafíos de la historia de la humanidad: ¡entender a la juventud de hoy en día! 🤪

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El constante bombardeo de estímulos tenía aturdida a la familia de Marina. En un intento por conocer mejor a su hija navegaron por las redes sociales encontrando una cantidad ingente de información. Lejos de ayudarles a conectar con ella, tanto dato y tanta pregunta les sumió aún más en el desconcierto.

– Pues no sé qué opinas tú, pero a mí me parece que las nuevas generaciones son cada vez menos espabiladas. Ni leen, ni escuchan buena música ni se plantean nada… Menudo futuro nos espera.

– Eso se ha dicho siempre de la gente joven. Cuando yo tenía la edad de Marina también escuché decir que nos iba a ir fatal en la vida y mira, no estamos tan mal. 

– Claro, pero es que tú, yo y los de nuestra edad nos esforzamos en tener un futuro mejor. Fuimos gente comprometida, disciplinada, responsable, teníamos valores… ¿tú ves ahora a la gente joven dispuesta a sacrificarse por tener un futuro digno?

– No creo que sacrificarse les ayude a tener una vivienda o a desarrollar su empatía. A lo mejor es cuestión de tener buenos referentes y un poco de guía. Tú y yo confiamos a ciegas en lo que nos dijeron que teníamos que hacer y nos sacrificamos mucho para demasiado poco… 

Más allá de las discrepancias entre su madre y su padre, el futuro llegó y no lo vieron venir. Marina seguía creciendo, imparable, metida de lleno en lo que llaman “juventud”, esa etapa llena de fuerza en la que falta mundo que comerse y (cada vez más) sobran palos en las ruedas.

Como tantas otras veces, Marina escuchó la conversación desde el refugio de su habitación, que seguía teniendo el color de la niñez, la energía adolescente y al que había añadido la armonía adulta que empezaba a llegar a su vida. Era su templo. 

Ligeramente aturdida por los restos de resaca de la noche anterior y empujada por la fuerza de sus propias ideas, esta vez salió al salón a dar réplica a lo que creía haber escuchado.

– Habláis de nuestra juventud como si la estuvierais viviendo vosotros y no la estáis viviendo, la estáis observando. Y de lejos, porque como no os gusta lo que veis, no os acercáis. Juzgáis sin saber.

Su padre y su madre la conocían bien; Marina no se conformaba con una visión superficial de las cosas.

– Quizá tienes razón en que nos falta información, pero es que lo que leemos y escuchamos nos da miedo. 

– Tampoco sabemos qué te apetece hacer esta navidad, si quieres pasar tiempo con la familia, si vas a estar con tus amigas… Y como no se puede hablar contigo porque todo te sienta mal…

– ¿Y no habéis pensado que a lo mejor me apetece salir con mis amigas y también pasar tiempo en familia? Mañana iré a casa de los primos a ayudarles con las postales navideñas del concurso de este año; y pasado mañana voy a entrar en un directo con algunos compañeros de clase para participar en un club de lectura que organiza Nazaread.

– ¿Nazaread? ¿Eso qué es?

– Una red social especializada en lectura para gente de mi edad. Participo desde hace un montón de tiempo, cada vez somos más. 

– No sabía que la gente de tu edad estuviera interesada en la lectura.

– Pues sí papá, y mucho. Si de verdad prestarais atención a la información, y no a los estereotipos y a los bulos, sabríais que somos la franja de edad que más lee en este país. De hecho, los regalos de este año van a ir por ahí…

– ¿Ya tienes pensados los regalos de este año? Aún faltan unos días para que empiece la navidad…

– Sí mamá, pensados y algo más… ¿Ves como no os enteráis? 

Desde hacía unos años Marina vivía la navidad ilusionada, con tiempo libre para descansar, contemplar y hacer sus planes. Y en paz; las dudas sobre Falsía, los descubrimientos y los duelos del pasado le habían ayudado a ver esta época como una oportunidad en lugar de como una amenaza. La edad y los viajes a la Tierra de Lux también le dieron herramientas para convivir con el ruido de las contradicciones en un mundo cada vez más sordo.  

Y cómo no, cada día tenía más presente su próximo encuentro con el hada de fuego, el faro que la guiaba cuando asomaba la incertidumbre. Aunque esta vez era distinto, no sentía el peso de las sombras MAN-DA-TO, nadie había secuestrado el espíritu navideño ni sentía el desasosiego de épocas recientes. Lo que antes eran obligaciones que no entendía cada vez más parecían elecciones. Y estaba también conectada con la curiosidad de ver qué novedades le traería la Tierra de Lux. En cuanto acabara la vídeollamada prevista con sus amigas, se pondría a ello. 

En medio de estas divagaciones Marina sintió una punzada fuerte en el estómago que le llevó a recordar algunas palabras del hada en su último encuentro: “¿Por qué crees que me he vuelto tan pequeña? Empecé a menguar cuando dejaste de creer en la magia. Gracias a tus dudas sigo viva, pero cada vez más chica y débil”

Ya no se sentía culpable, pero sí responsable de mantener viva esa magia de la que el hada le había hablado tantas veces. Por el hada, por ella misma y por la gente para la que Marina empezaba a ser un referente de pasión, energía y creatividad. No lo sabía, pero ella misma era casi ya un hada de fuego.  

Sin pensarlo, sorteando el miedo a perderse algo importante en la vídeollamada y a desconectarse de sus amigas, las avisó de su ausencia. Su intuición le decía que saldría ganando.

Como tantas otras veces, cogió su libro de viajes favorito, que desde el último encuentro ocupaba un lugar destacado en su habitación. Lo hizo con cuidado, temerosa de que el hada hubiera encogido aún más. Se le empañaron los ojos al pensar en la posibilidad de que no apareciera… Pero lo hizo. Pequeña, serena, presente. 

– ¡Marina! ¡Qué alegría que te acuerdes de mí una vez más! – dijo el hada con su voz tenue y firme a la vez. 

– ¡Pues claro! ¿Cómo me iba a olvidar? – respondió Marina, mientras las lágrimas se tornaban alegría al verla. 

– La última vez que te vi estabas triste y al dejarte te sentí atenta, preparada. Hoy te encuentro grande, llena de energía, con planes… ¡No sabes qué orgullosa estoy! 

– Nuestro anterior encuentro fue duro para mí. Verte tan pequeña y darme cuenta de que en parte era por haber dejado de creer en la magia… me hizo sentir fatal. Pero también me sirvió para aceptar la realidad de la navidad y entender mejor algo que ya me habías dicho hace mucho tiempo: las sombras MAN-DA-TO son normas, nada más. Se pueden seguir o no, se pueden adaptar… He desconfiado mucho de Falsía, me he enfadado por cómo viven las navidades mamá y papá, pero ahora las disfruto a mi manera. 

– Ahora estás enfadada con mamá y papá por otras cosas… He oído vuestra conversación, esta vez no te has callado.

– No confían en mí, creen que todo me da igual y que me paso el día gruñendo y en el móvil, pero no es así. Los sigo necesitando y me apetece hacer cosas con ellos, también en navidad. Lo que me da mucha pereza es discutir. 

– Quizá tienes que ser un poco más clara y explicárselo con calma. Aunque les cueste entenderte, siempre te han escuchado e intentan aprender. Así ha sido en otras navidades y así puede ser también el resto del tiempo.

Marina nunca había dudado del cariño de su madre y de su padre, sino de su capacidad para aclararle sus dudas. 

 

Por eso los libros seguían siendo su refugio: porque leer es habitar otros mundos posibles. 

Y también por eso viajar a la Tierra de Lux era uno de sus grandes alicientes este año. ¿Qué nuevas historias habría por conocer? ¿Le ayudaría el hada de fuego a hacer alguno de esos “clicks” que tanto le aportaban?

– Marina, ir a la fuente no quita la sed, sólo da agua.

Ante su cara de póker, el hada insistió.

–  Ya estás preparada para crear y confiar en tus propias respuestas. Leer, viajar, estudiar, conocer gente diversa, escuchar historias… Todo eso es la arcilla; la figura la moldeas tú. 

– Quieres decir que no hay nadie que tenga la verdad única.

– Eso es. La verdad absoluta no existe. Ni siquiera yo, que estoy cerca de mi final, la tengo. Al fin y al cabo ese es el reto al que nos enfrentamos todos: encontrar sentido a una vida que en muchos momentos parece que no lo tiene.

Marina apenas prestó atención a la última frase. La palabra “final” le había hecho diana.

También el hada sintió una punzada al ver su gesto de desconsuelo. Las dos eran ya conscientes de que se acercaba la despedida; ahora se daban cuenta juntas de que la tristeza y el desasosiego también formaba parte de su ritual sagrado de encuentros, descubrimientos y despedidas. 

– Sufrir heridas es parte de la vida Marina. Poder compartirlas sin palabras y sentirte sentida es el amor. Y nuestra misión de viajar a la Tierra de Lux es parte de la magia. Prepárate.   

Aún golpeada por la incertidumbre, Marina reconectó con la ilusión que sentía unos minutos antes por el nuevo viaje. Se agarró fuerte a la diminuta mano de su hada, encendió el corazón y cerró los ojos. Ya no los abriría hasta que empezó a percibir el aroma de lo conocido. “La Tierra de Lux es casa”, pensó. 

Y así fue; no tardó en reconocer a los y las protagonistas de las historias del pasado: personas que seguían disfrutando de la navidad en el colegio después de años pasándolo mal; otras que, como los antiguos romanos, aprovechaban los ciclos de las cosechas para descansar o compartir tiempo con familiares y amigos; las herederas de la magia que ahora hacían disfrutar a los pequeños de la casa; y también reconoció a quienes habían elegido la soledad como la mejor compañía. 

– Marina, este año hay un gran revuelo en algunos colegios de Falsía. Llevan tiempo observando que hay niños y niñas que lo pasan mal en las actuaciones de navidad y piensan que es porque les da vergüenza actuar delante de las mamás y papás de la clase. Han pensado una solución que no está funcionando: hacer el baile a puerta cerrada. 

– ¿Por qué no ha funcionado? Parece una buena solución quitar al público para que no les dé vergüenza. 

– Porque la vergüenza no se va quitando al público. En la Tierra de Lux a los niños y niñas les preguntan si quieren participar en el baile, no sólo en navidad, sino todo el año: en las actividades deportivas, en las musicales… Quien quiere participar en las competiciones o festivales, lo hace. Y quien no quiere, no lo hace.

– Pero entonces se pierden una parte muy chula de la actividad. No creo que les compense. 

– Lo que no compensa es hacer las cosas a la fuerza. Estos niños y niñas acaban participando más adelante, cuando se ven capaces porque pueden elegir. Y entonces la vergüenza se hace mucho más pequeña. 

– Eso me pasaba a mí, ¡qué dolores de barriga! Menos mal que mamá y papá se dieron cuenta y hablaron con la profe.

Y es que la mamá y el papá de Marina estaban más conectados con la Tierra de Lux de lo que ella era capaz de ver.

– Fíjate en esa pareja: son Miriam y Jaime. Él disfruta de estas fechas pero ella no. Se siente obligada a pasar demasiado tiempo con algún familiar que la trata mal y cada año piensa en la opción de no ir. Pero entonces dejaría de estar con otros familiares a los que sí quiere. 

– ¿Y por qué no lo celebran por separado? 

– Porque su familia está muy apegada a MAN, la primera de las sombras: una familia dividida en navidad no es una familia correcta. 

Miriam va a probar algo nuevo este año: ha encontrado un reloj de arena que mide la cantidad exacta de tiempo que puede, a la vez, disfrutar con una parte de su familia e ignorar a quien la trata mal. Será un poco raro para ella estar pendiente del reloj, pero le ayudará a darse cuenta de sus sentimientos. Y cuando toda la arena haya caído tendrá la opción de irse y disfrutar con Jaime. 

Te contaré también la historia de Mar. Ha decidido no hacer regalos en navidad. Tuvo mucho miedo al principio porque sentía que traicionaba a las tres sombras a la vez: a la familia, a la norma de ser generosa y al hábito de comprar. Tardó en contarlo por miedo a que a sus familiares la juzgaran preguntándole “¿por qué?”. En cambio, fue otra cosa lo que escuchó: “perfecto, pero ¿podremos seguir viéndote?”. Cuando aparezcan en casa con cajas y paquetes de regalo no se sentirá excluida porque se siente apoyada y comprendida. 

Otra bonita historia de transformación es la de Palmira. Sus navidades desde hace un tiempo están llenas de añoranza y una parte de ella no quiere celebrarlas. Pero otra parte sí quiere porque sabe que hay pequeños seres a su alrededor que la admiran y disfrutan con su talento musical. Hasta ahora le parecía muy difícil elegir entre el no o el sí, pero está explorando un espacio intermedio en el que puede compartir su alegría y también pedir que la cuiden cuando se siente triste y desganada. Ha decidido que ella también merece ser cuidada. 

– ¿Y qué son esas luces que se mueven por las calles, las casas…?

– Aquí los llaman “Los de antes”. Son personas que han fallecido, algunas hace muy poco, otras tiempo atrás. Todas han dejado una huella muy profunda: por su discreción y capacidad de dar espacio para que disfruten los demás sin dejar de estar presentes; por su mezcla de fragilidad y humor mordaz; o por ser guardianas de mundos que ya no existen y que perviven en la memoria colectiva gracias a ellas. 

– En casa no se habla mucho de la muerte. Mamá y papá dicen que recordarlas es triste y no sirve de nada porque no van a volver.

– En la Tierra de Lux la gente ha aprendido que la nostalgia no es un buen lugar para vivir, pero sí para visitar. Recordar es sanar Marina. Eso es lo que haces tú conmigo.

Por último, ¿recuerdas a Asmara? Hace tiempo cambió sus prioridades sobre cómo pasar estas fechas. Este año las volverá a reordenar porque una intensa luz ha venido a iluminar su mundo. Como ella, otras mujeres han alumbrado nuevas vidas que ahora son el foco de sus navidades y del resto del año. 

Un viaje más, Marina necesitaría tiempo para integrar las novedades de la Tierra de Lux, aunque sabía por experiencia que abrirse a nuevas formas de vivir estas fechas la transformaba.

Le había llamado especialmente la atención la última historia; sin darse cuenta, comenzaba a albergar una nueva energía maternal en su interior.  

– Ahora que conoces sus historias, ¿cómo ves a esas personas Marina?

– En paz. 

– Me alegra escucharlo. 

Ya llega el momento de volver a casa, se hace tarde. Recuerda que tus amigas están en llamada, habías quedado con ellas.  

– A mis amigas las veo a menudo, a ti no. Tú eres más que una amiga, tenía mucha ilusión por verte y viajar contigo. La última vez tuve el presentimiento de que podía ser la última.

– No lo fue. Tampoco este será nuestro último encuentro. Quizá nunca llegue esa última vez Marina, al menos no como te la has imaginado. Aún quedan muchas cosas por vivir en la Tierra de Lux contigo como protagonista. Y a partir de ese momento, tendrás que estar atenta…

Si algo había aprendido Marina de su hada de fuego es que la curiosidad y la contemplación son la llave del descubrimiento. Intuía que parte de esos descubrimientos serían dolorosos, pero esta vez decidió despedirse con esperanza. 

De regreso al libro de viajes el hada también contempló la transformación que había empezado a experimentar Marina. Eso le dio fuerza para continuar; el final de la misión estaba cerca.  

Marina decidió dejar la vídeollamada para el día siguiente. Podría sostener su miedo a estar desconectada porque había conectado con una aventura mucho más duradera e intensa. Tanto que cayó agotada. 

Y como cada día antes de acostarse, su padre se asomó a la habitación a darle las buenas noches esperando encontrarla con los ojos pegados a alguna pantalla. En su lugar, la encontró dormida en la cama abrazada a su libro de viajes favorito. La estampa le sorprendió hasta casi impactarle. “Pues va a ser verdad eso de que la gente joven lee”. 

Fin

* Este relato está inspirado en “Cuento de Navidad” de Charles Dickens, en los testimonios de muchas de las personas con las que trabajo en terapia, en mis propias vivencias y en la esperanza de que muchas navidades diversas son posibles, tantas como realidades vitales existen.

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