La entrada anterior nos mostraba ese laberinto en el que a veces nos vemos cuando nos invaden las dudas sobre si esto de verdad sirve para algo. Pero tras la tormenta, siempre llega la calma. En el caso de la terapia psicológica, llega la fase de luna de miel.
Al finalizar la tercera sesión de su terapia Harold quiso hacer una intervención explícita para decir lo siguiente: “llevamos tres sesiones y parece que nos conocemos desde hace mucho más tiempo”.
Con otras palabras, Carolina expresaba su motivación y bienestar por su proceso terapéutico: “he conectado varias veces esta semana con la ilusión por que llegara el jueves y tener la sesión”.
Es ese momento del proceso en el que, de repente, se encienden las luces
Las sesiones pasan de ser una posible fuente de preocupación y estrés a ser una especie de oasis en la semana. Eso en sí mismo es un insight, un “clic”, un darse cuenta del valor que tiene ahondar en el proceso de apertura emocional propio de una psicoterapia.
Pero hay más insights, más revelaciones: algunas son conceptuales, otras sobre nuestro mundo interior, nuestra biografía, sobre cómo todo influye en todo pero no del todo… Muchas piezas del puzzle encajan de golpe.
🚨🚨 ¡ALERTA, AJUSTE DE EXPECTATIVAS!🚨🚨
Las catarsis se vuelven casi adictivas, pero no se dan ni en cada sesión ni a lo largo de toda la terapia. Ni falta que hace. Como tampoco es realista pensar que en esta fase no va a haber cosas que nos remuevan. Las habrá, seguro. Y eso sí que hace falta porque toda buena terapia tiene que ser movilizadora.
La buena noticia es que si hacemos bien este ajuste, estaremos evitando una trampa propia de esta fase: la idealización (de la terapia, del terapeuta, de uno mismo/a). En terapia ni todo son palos ni todo son epifanías. Como en la vida.
Y otra ventaja de transitar bien por esta etapa es que nos prepara para la siguiente: la fase de meseta (eso será otro cantar). Porque, de nuevo, como casi todo en la vida, la luna de miel se acaba. Y en ella, a través de los insights ya comentados, avanzamos hacia dos objetivos clave en nuestro proceso de crecimiento personal:
1- Hacernos cargo de nuestra propia autonomía emocional
2- Construir/fortalecer los cimientos de una autoestima sana
Disfruta de este idilio. Celebra cada revelación, apunta cada victoria en tu libreta y saborea la complicidad de ese espacio seguro.
La terapia psicológica no es ni más ni menos que un acto de amor propio.
Y si te apetece vivirlo en Grama Psicología, será un placer darte la bienvenida.
